Cómo preparar la tierra para sembrar: Guía para sembrar plantas prosperas

La preparación del terreno es un punto clave para disfrutar de un buen cultivo.

Cuando vamos a sembrar una planta pensamos en ítems como el abono, la técnica de cultivo, la zona de siembra y las condiciones climáticas. Pero muy pocas veces ponemos atención a la adecuación de la tierra. Preparar el terreno es indispensable para el éxito del cultivo. Recuerda que todas las variables que puedan incidir en la siembra beneficiarán o afectarán a tu planta. Debes cubrir todos los aspectos relacionados con la siembra para obtener el mejor resultado posible.

Hoy te hablaremos de las razones para preparar adecuadamente la tierra, las variables a considerar, los diversos tipos de tierra y el procedimiento para prepararla.

¿Por qué es importante preparar la tierra antes de sembrar?

Es necesario propiciar unas condiciones físicas adecuadas para el flujo del agua y el aire. Preparando la tierra evitamos la formación de capas duras que limitan del desarrollo de las raíces.

Debemos facilitar la nutrición de la planta, agregándole restos de cosecha y materia orgánica como fertilizante, beneficiando la actividad de organismos que activan la fertilidad.

Si la tierra es preparada adecuadamente se evitará la aparición de insectos y hongos.

Una buena preparación de la tierra puede incrementar la producción o rendimiento del cultivo en un 30% aproximadamente.

¿Cómo preparar la tierra para la siembra?

Debemos empezar por limpiar todo el terreno de piedras y malas hierbas que puedan afectar el crecimiento de las plantas y hortalizas. Para iniciar esta labor la tierra no debe estar muy seca, ni demasiado mojada. Debe estar húmeda para que poder arrancar las malas hierbas de raíz. Esta labor debe hacerse con una azada retirando la tierra o arrancando directamente las hierbas con la mano.

Una vez se hayan retirado las malas hierbas es hora de airear y ablandar la tierra con una azada. La tierra debe tener tempero, es decir que no puede estar muy seca porque se convertirá en polvareda, ni muy mojada porque se aplastará.

Cuando se haya aireado la tierra, debemos fertilizarla con nutrientes de materia orgánica para mejorar la composición del suelo. Una buena opción es usar mantillo o abono orgánico que también evita la aparición de malas hierbas. Si no hemos cultivado antes sobre esta tierra, podemos hacer un análisis de su composición para determinar cómo nutrirla. Para aumentar la capacidad de la tierra de retener el líquido podemos utilizar estiércol o compost.

¿Por qué se debe allanar el terreno?

Luego de nutrir la tierra, se debe proceder a allanar el terreno para facilitar la siembra. La idea de esta labor es intentar deshacer los terrones de tierra que se han formado al arar o cavar. Una vez la tierra esté lisa se esparcen las semillas por arriba y se cubren con tierra, ya sea con sustrato especial o tierra universal. La cantidad de tierra que se aplique dependerá del tipo de semilla que plantemos, cuanto más grande sea la semilla, más tierra debemos aplicar.

Cuando cultivamos con semillas en lugar de usar plantas ya crecidas, lograremos que las raíces penetren más, se alimenten mejor y requieran menos abono. De esta manera la planta crecerá más fuerte y se acomodará mejor a las condiciones de la tierra.

El método de siembra puede ser directo, ubicando las semillas en pozos o surcos o a voleo incluso puede hacerse la siembra en bandejas para luego trasplantar las plantas a la tierra. El método de bandeja se usa cuando son semillas delicadas que deben estar protegidas de temperaturas bajas, de las precipitaciones o el sol intenso. Y cuando las semillas son grandes y fuertes se siembran directamente en la tierra.

¿Cuál es la mejor composición de tierra para el cultivo?

La composición de la tierra y su textura pueden variar dependiendo de la cantidad de arena o arcilla que posea. La tierra arenosa suele ser más pobre y tiene la desventaja de no retener el agua del riego. Esta tierra es adecuada para plantar el césped.

Por otra parte la tierra arcillosa, posee abundante arcilla y tiene una alta concentración en nutrientes. Sin embargo, la tierra que posee una textura franca es la más adecuada para sembrar, es decir que tiene el mismo porcentaje de arena y de arcilla. Este tipo de tierra retiene mucho mejor la humedad del riego y es rica para sembrar.

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