Los 7 mejores trucos para tener una hermosa suculenta, colorida y vibrante

Las suculentas son plantas con características únicas y atractivas, y cuando se cultivan en variedades de colores vibrantes, pueden ser aún más atractivas. Hay muchas variedades de suculentas coloridas disponibles, que pueden tener hojas de colores rojos, anaranjados, amarillos, morados y más.

Estas plantas son fáciles de cultivar y pueden ser una adición atractiva a cualquier jardín o maceta. Además, son muy resistentes y pueden tolerar un rango amplio de condiciones de crecimiento, lo que las hace ideales para cultivar tanto al aire libre como en interiores.

Sí deseas conocer cómo lograr que estos hermosos especímenes tengan estos colores, aquí te dejamos 7 increíbles trucos para que mantengas una suculenta colorida y vibrante en casa.

Truco #1: Elige una variedad de suculenta que ya sea colorida

Puede parecer bastante absurdo, pero la realidad es que no todas las suculentas son coloridas por naturaleza, por lo que si quieres obtener una de manera fácil y asertiva, puedes escoger una de las muchas variedades de suculentas que tienen colores vibrantes y atractivos. Algunas opciones populares incluyen:

  1. Las Echeveria: Suculenta que tiene hojas carnosas de colores que van desde el rojo, al morado y el azul.
  2. La Kalanchoe: Esta suculenta tiene hojas carnosas y flores coloridas, como rojas, rosadas y amarillas.
  3. El Aeonium: Suculenta con hojas carnosas y flores en forma de copa de colores como rojo, naranja y amarillo.
  4. La Crassula: Esta suculenta tiene hojas carnosas y flores pequeñas y fragantes de colores como rojo, rosa y blanco.
  5. Los Sedum: Suculenta que tiene hojas carnosas y flores pequeñas y vistosas de colores como rojo, rosa y amarillo.

Truco #2: Estresa ligeramente a tu suculenta

Las suculentas pueden cambiar de color debido a varios factores, como la cantidad de luz que reciben, la temperatura, la cantidad de agua y el tipo de suelo en el que crecen, y con relación a esto, el estrés puede ser un factor que contribuya al cambio de color de las suculentas.

Algunas formas en las que las suculentas pueden experimentar estrés incluyen los cambios en lo anteriormente mencionado, como: la exposición a temperaturas extremas, la falta de luz o la falta de agua. Si notas que tu suculenta está cambiando de color, trata de determinar la causa del estrés entre lo menciona y procura corregirla para ayudar a tu planta a recuperarse.

Pero de lo contrario, si lo que buscas es que tu planta tenga cierto nivel de estrés para que produzca pigmentos que le den color, lo recomendado es que expongas a tu suculenta de forma ligera, a algún tipo de cambio en cuestión de luz, agua, temperatura o suelo, pero recuerda que cualquier exceso es malo, así que realiza estos fuertes cambios con mucha precaución y evita que sea por largos periodos de tiempo.

Además, es importante tener en cuenta que algunas suculentas tienen colores naturales más oscuros o más claros como se menciona en el punto anterior, independientemente de la cantidad de estrés que reciban. Algunas especies de suculentas, como las Echeverias y las Sedums, tienen hojas que naturalmente son más oscuras y, por lo tanto, no necesitan estrés para producir pigmentos.

En resumen, es importante proporcionar a las suculentas una cantidad adecuada de agua y luz para evitar el estrés, pero también es importante tener en cuenta que algunas especies tienen colores naturales más oscuros o más claros.

Truco #3: Mantén a tu suculenta en una etapa de enraizamiento

Otra buena forma de estresar a tu planta y continuar con el paso anterior, es manteniendo a tu suculenta en una etapa de enraizamiento, para lograr esto es importante seguir los siguientes pasos: Primero, asegúrate de que la suculenta tenga un tamaño adecuado para ser trasplantada, ya que, si es demasiado pequeña, es posible que no tenga suficientes reservas de alimento para sobrevivir durante el proceso de enraizamiento. Segundo, prepara un recipiente y un sustrato adecuados, para esto las suculentas necesitan un sustrato bien drenado, como arena de sílice o mezcla de cactus. Además, el recipiente debe tener buenos agujeros de drenaje para evitar el exceso de humedad.

Tercero, ya podrás trasplantar tu suculenta a su nuevo recipiente y asegúrate de que esté firmemente enraizada en el sustrato, luego coloca la suculenta en un lugar donde reciba luz indirecta y regula la cantidad de agua que le das a la suculenta. Es importante no regar demasiado para evitar que se pudra la raíz.

Recuerda que, con un poco de cuidado y atención, tus suculentas enraizadas se mantendrán saludables, durarán mucho tiempo y comenzarán a tener colores vibrantes. Trasplanta la suculenta a un recipiente más grande a medida que sus raíces se expandan, esto ayudará a la suculenta a crecer y florecer.

Truco #4: Ubicada en un lugar adecuado

Las suculentas necesitan luz brillante, pero indirecta para crecer y florecer de manera saludable. Si se les da demasiada luz directa, pueden quemarse y perder sus colores vibrantes. En general, se recomienda ubicar las suculentas cerca de una ventana orientada hacia el sur o este, donde reciban luz indirecta durante todo el día. Si no tienes suficiente luz natural, también puedes usar lámparas de cultivo o fluorescentes para proporcionar luz artificial. Es importante también asegurarse de que las suculentas reciban suficiente agua y estén en un suelo bien drenado para que puedan crecer de manera saludable y mostrar sus colores vibrantes.

Por otro lado, dependiendo de la variedad, la mayoría de las suculentas necesitan una combinación de sol y sombra, ya que mucha luz solar las quemaría y de lo contrario la falta de luz debilitaría. Así que lo mejor es que averigües que tipo de luz y cuanta cantidad merece tu suculenta especial, por ejemplo, suculentas coloridas como paddle kalanchoe, aeoniums, echeverias y sempervivums necesitan al menos seis horas de luz solar al día para mantener sus colores vibrantes.

Truco #5: Déjala al aire libre en los meses más cálidos

Proporciona a tu suculenta una buena ventilación, esto ya que las suculentas necesitan una buena circulación de aire para evitar enfermedades, así que asegúrate de dejar suficiente espacio entre las plantas y evita colocarlas en macetas demasiado pequeñas, además sacarlas al exterior durante los meses cálidos puede ayudarla a obtener mayor oxígeno e incluso minerales necesarios para que crezca correctamente y pueda brindar en su follaje colores brillantes.

Además, las suculentas son plantas resistentes y pueden tolerar temperaturas cálidas y secas, pero es importante tener en cuenta que también necesitan ciertos cuidados para prosperar. Al dejar al aire libre una suculenta en los meses más cálidos, es importante asegurarse de que esté en un lugar donde reciba suficiente luz solar y protección de fuertes vientos.

También es necesario regarla adecuadamente, ya que las suculentas necesitan una cantidad moderada de agua para crecer y florecer. Sin embargo, no se debe exceder en el riego, ya que las suculentas son sensibles al encharcamiento y pueden sufrir daños si el suelo se mantiene húmedo durante demasiado tiempo.

Truco #6: Experimenta con la temperatura

Las suculentas son plantas muy resistentes que pueden adaptarse a una amplia variedad de condiciones ambientales. Sin embargo, hay ciertos factores que pueden afectar el color de las hojas de una suculenta. Algunos de estos factores es el cambio en su temperatura, ya que algunas suculentas cambian de color cuando están expuestas a climas más fríos; esto se debe a que las plantas producen pigmentos llamados antocianinas como respuesta al frío, y estas antocianinas pueden dar a las plantas un tono rojo, morado o rosa.

Este acto es más común en plantas de exterior, ya que tienen más exposición a temperaturas más bajas. Sin embargo, también puede ocurrir en plantas de interior si se exponen a temperaturas más bajas de lo normal. Ante esto, ten en cuenta que el cambio de color no es perjudicial para la planta y es reversible cuando la planta vuelve a temperaturas más cálidas.

Por otro lado, es importante proteger las suculentas del frío extremo, ya que, si una suculenta se congela, sus hojas pueden comenzar a ponerse marrones o a caerse. Como ya se mencionó antes, todo en exceso es malo, así que procura exponer a tu suculenta al frio sin llegar a congelarla, así que, si notas cambios drásticos o persistentes en el color de las hojas de tu suculenta, puede ser una señal de que algo no está funcionando bien.

Truco #7: Alimenta a tus suculentas

Las suculentas son plantas que generalmente no requieren mucha fertilización. Es importante no fertilizar demasiado, ya que esto puede dañar la planta. En general, es mejor fertilizar las suculentas durante su temporada de crecimiento, que suele ser en la primavera y el verano. Se recomienda utilizar un fertilizante especialmente formulado para suculentas o cactus y seguir las instrucciones del fabricante para la dosis correcta, y realizar este acto cada 2 o 3 meses durante la temporada de crecimiento.

Es importante también asegurarse de que la planta tenga suficiente agua antes de fertilizar. Las suculentas no toleran el exceso de agua, por lo que es importante permitir que el suelo se seque completamente antes de regar de nuevo. En general, es mejor fertilizar con moderación y evitar fertilizar durante el invierno, cuando la planta está en un período de descanso.

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