5 consejos para cultivar una planta de jade en agua

La planta de jade es una de las favoritas a la hora de decorar nuestro hogar y jardín, pues no solo es hermosa, se considera que atrae la abundancia. Sin embargo, una maceta no es la única opción. Te decimos cómo tener una planta de jade en agua y los consejos para que viva mucho.

Sus hojas ovaladas y carnosas, y su parecido con un pequeño árbol, la han hecho una de las favoritas para nuestros hogares. Asimismo, como te platicamos en un artículo anterior, es capaz de florecer si tiene las condiciones adecuadas.

Finalmente, al ser fácil de cuidar, es excelente para tu estudio o escritorio. Investigaciones han encontrado que tener una planta viva en nuestro campo visual al trabajar o estudiar, ayuda a incrementar la concentración

¿Cómo tener una planta de jade en agua?

Al igual que otras plantas, la de jade puede propagarse en el agua. La ventaja extra, es que puede crecer y permanecer en este medio durante mucho tiempo, siempre que se tengan los cuidados adecuados.

Si lo que buscas es pasar una planta de jade a agua, lo primero que necesitas es eliminar toda la tierra de las raíces, colocándola bajo el chorro de agua. Posteriormente, colócala en un jarrón lo suficientemente amplio, con agua limpia.

En caso de que empiece a soltar tierra dentro del jarrón, cambia el agua varias veces los primeros días hasta que la notes clara. Si lo que deseas es propagar tu planta para posteriormente dejarla en agua, sigue estos pasos:

1. Con unas tijeras o cuchillos afilados y desinfectados, corta un esqueje de al menos 5 o 6 centímetros de largo y una o dos hojas. Hazlo por debajo de un nudo.

2. Llena un jarrón o frasco de vidrio de boca no muy ancha, limpio y desinfectado, con agua limpia. Evita llenar hasta el tope, deja uno o dos centímetros libres.

3. Introduce el esqueje en el agua, los nudos deben quedar sumergidos. Puedes rellenar parte del frasco con piedras para que tu esqueje no se hunda y se mantenga recto.

4. Coloca tu planta en un lugar cálido y luminoso, pero sin luz directa. Evita las corrientes de aire y cambios bruscos de temperatura.

5. Durante este periodo, cambia el agua cada 2 o 3 días para evitar que enferme. Con el tiempo comenzarás a ver sus raíces. Si el recipiente le queda chico, cámbialo a uno más grande.

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